De histéricas a felices: el origen de los vibradores

05/03/2018

¡Qué suerte tenemos hoy en día! Los vibradores forman parte de nuestra vida sexual con total naturalidad, ya sea individualmente o en pareja. Lo importante es disfrutar. Sin prejuicios, sin bulos, sin tabúes. Sin idioteces.


Pero no siempre fue así… ¿sabes cuál es exactamente el origen de los vibradores? ¿Cuál es la historia de este amiguito que nos acompaña hoy en multitud de formas y colores?


Seguramente te sonará este antiguo concepto médico: la histeria femenina. Agárrate, que empezamos.


Desnúdese y siéntese ahí


Médico tratando la histeria femenina

Veamos. Un poco de historia de la histeria. Ya desde la época clásica, entendían que solo la sufrían las mujeres. De hecho, la etimología de la palabra tiene su base en el griego “hystera”, que significa “útero”. Se suponía que la abstinencia causaba una retención de fluidos que, a su vez, repercutían en la mujer provocando la histeria, con toda una serie de catastróficos síntomas.


Esta creencia se mantuvo a lo largo de los siglos. Y para combatirla, se fueron recetando curiosos antídotos, por llamarlos de alguna manera. Por ejemplo, tener relaciones con el marido, en el caso de las casadas. O, para las solteras, un “masaje” hasta que la enferma llegara al clímax. Se suponía que de esta manera, se suavizaba su mal.


Con el tiempo, la cosa no cambió demasiado. De hecho, ya en el siglo XIX, casi toda dolencia psíquica que presentara la mujer se achacaba a la histeria, y se pretendía combatir mediante el famoso masaje. Y para los médicos, en el clítoris y en la vulva de las pacientes estaba la clave para atemperar el furor uterino que causaba sus trastornos.


Doctor, no se canse usted


Pero claro, los médicos perdían mucho tiempo en la tarea, ahí con los dedos para arriba y para abajo (no sentían placer, era parte de su trabajo —o eso decían—), y a veces derivaban la tarea a comadronas. Hasta que, a fuerza de necesitarlo (muchos médicos se quejaban de cansancio en los dedos), un invento llegó a sus manos.


Sí: así fue cómo nació el primer vibrador de la historia.


El británico Joseph Mortimer Granville fue el médico que lo patentó. Tenía forma fálica y era electromecánico. Sus dimensiones eran enormes, hoy asustaría a cualquiera. Pero el éxito no tardó en llegarle porque, en cuestión de minutos, parecía aliviar la histeria con facilidad.


Parece que ya me voy encontrando mejor


Y tiene gracia, porque Granville, a través de su invento, se percató de que las pacientes acudían a su consulta, no ya con problemas de histeria ni síntomas desagradables, sino más bien con ganas de un buen orgasmo.


El resto ya lo sabes. Por suerte, la histeria quedó sepultada. Y el vibrador, a nuestra entera disposición. El final es feliz. Justo como el que proporcionan los vibradores.


Comentarios

Luis P. 14/03/2018

No tenía ni idaea de esto!! Pensaba que eran más modernos…
Pero aún siguen vendiéndolos en algunos sitios como objetos de masaje. Hay muchas mujeres que son muy vergonzosas y no se atreven a comprar uno en un sexshop.